Sally se encontraba enfrente de la ventana llorando, en aquella ventana se podía visualizar pequeñas gotas de lluvia, y si te asomabas te sonreía un día gris. Y Sally como pequeña empatía, allí estaba llorando. Alguien le tocó por los hombros, y ella ni siquiera se giró. "Sally" le susurró. Pero Sally no le dijo nada. No quería saber nada de nadie. Y aquella persona dio varios pasos hacia atrás, pero no se fue de aquella habitación, se sentó detrás de ella, y esperó.
Al poco rato, Sally abstrajo su cara de entre sus brazos y se secó las lágrimas. Se puso a ver en la ventana. "¿Sabes? Los días como estos me hacen recordar muchas cosas. Pero me gustan, porque es como que me hacen desahogarme. Y lo necesito, necesito esos días grises. Creo que todo el mundo necesita sus días grises" Quien estaba detrás suya no le contestó, simplemente se le quedó mirando. Y Sally seguía sin darse la vuelta. "Me gustan. Porque me hacen ver el otro lado de la realidad. Sé que hay que ser positiva, que lo soy. Que hay que ver la parte buena de la vida. Pero todo el mundo tiene sus jodidos problemas. Así que necesito mis días. ¿Lo comprendes?" Seguía sin tener respuesta, pero Sally, ni siquiera la buscaba. "Así que mañana. Me levantaré y será otro día. Mejor que el de hoy, pero peor que otros. Así es como voy a continuar." Y quien estaba sentado detrás de ella, se levantó y le dio un beso en su pelo. Sally, sonrió.
Ka.
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