martes, 17 de agosto de 2010

come to me

Hay momentos cuando te ocurre algo, piensas en una persona. Esos momentos se hacen tristes si esa persona no está ahí para ayudarte, pero otras veces más duraderos cuando hay alguien ahí que necesites y te apoye.
Hay momentos que se necesita a alguien, aunque ese alguien esté a kilómetros de aquí, porque aunque esté lejos seguramente lo sientas más cerca que gente que está en tu misma ciudad. La distancia no importa, lo que importa es su regreso, su ausencia que se hace muchas veces eterna.
Muchas veces uno siente la necesidad de alguien a su lado, pero de un alguien especial, que sepas que te va ha comprender, que te encanten sus opiniones y sus consejos, que te guste conversar con esa persona y lo más importante, que te resulte cómodo estar junto a ella.
Para muchos, esto no existe, hay gente que aún no ha encontrado alguien así, alguien con quien conversar, con quien confiar y confesar sus más profundos secretos, y sentirlo como parte de ti.
Sí, porque muchas veces, cuando esa parte de ti se ha ido a tomar un viaje necesitas que regrese, pues esa parte de ti es crucial porque sin esa parte hay veces que estaríamos perdidos, y a veces cuando no están, nos sentimos perdidos.

Me siento perdida porque una parte de mi está lejos, sé que volverá, pero hasta que no vuelva me siento desorientada, como no hubiese Norte, estoy en el Este, esperando que esa parte de mí regrese.



Ka.

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