
Y ella tras llorar por sus más puros desconsuelos, esperó a que una de las pocas amigas que le quedaban acudiera a ella tras una llamada. Esperó hasta que su amiga fue en su busca, dejó a su fiel compañero y ambas se adentraron en la playa, hundiendo sus pies en la arena. Seguidamente, pararon a la orilla quedando inmovilizadas contemplando el mar y las estrellas, sumergidas en sus más profundos pensamientos. Después de un rato acompañadas pero a la vez solas andando por sus mentes, lloraron abrazadas por el consuelo de saber que se tenían la una a la otra, finalizado este abrazo, ella levantó la vista viendo desvanecerse una estrella fugaz, como símbolo de presagio, que aquella amistad las uniría para siempre.
Ka.
No hay comentarios:
Publicar un comentario