Los domingos, esos días tan odiosos que significan el final de la semana, y que al día siguiente tienes que madrugar. Esos días que siempre sale el Sol, y que siempre te quedas en casa. Esos días de resaca para algunos, de películas para otros, de estudios para muchos, de salir para pocos.
Antes los domingos eran los días que nos disponíamos a irnos a la ciudad, recogíamos las cosas del pueblo, y a las ocho de la tarde partíamos a la ciudad donde al día siguiente iríamos al colegio. Esos domingos, todos en casa con palomitas viendo una película de alquiler.
Ahora esos domingos han quedado muy lejanos, ya no nos disponemos a irnos a la ciudad, pues hace años la dejamos atrás, y ahora permanecemos en el pueblo.
Todo tan distinto. Hoy los domingos ya no son de películas, hoy los domingos son de quedarse en casa de tu pareja, o de meterte en tu habitación y ver una película con tu pareja o en su defecto solo en el ordenador y/o estudiando.
Como pasan los días, los años y como cada hermano va cambiando.
Ka.
No hay comentarios:
Publicar un comentario