Por otra parte, la tranquilidad de un pueblo pequeño es encantadora y relajante, puedes pasarte el día con las ventanas abiertas porque no te va a molestar el ruido del tráfico, a pesar de que vivas cerca de la carretera. Aquí, en vez de escuchar sirenas de ambulancias o policías y el tráfico en general, escuchas el cantar de los pájaros, de vez en cuando las voces de tu vecino pasar por la calle y también (por qué negarlo) los gritos de algún vecino que otro. Amo la tranquilidad de poder dormir toda la noche en la ventana abierta y saber que cuando se haga de día no me vaya a molestar el tráfico ni la gente.
Aunque también me gustan las noches donde se escuchan coches pasar, los camiones de la basura y demás, noches solitarias en las cuales el tráfico de la calle te hace compañía y la noche no resulta tan estremecedora, un pequeño encanto de la ciudad.
¿Con cuál me quedaría? Pues no lo sé, pero por ahora sé que me quedo con ambas. Lo malo es cuando tenga que decidirme de verdad, entonces me iré muy lejos de ambas ciudades, lo malo es que no sé si elegir una ciudad grande o un pueblo.. Ya veré hasta entonces.
Ka.

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