martes, 16 de agosto de 2011

EL DETECTIVE

La habitación estaba casi a oscuras, sólo se iluminaba por la luz de las farolas que entraba de la calle, y la de un cigarrillo encendido. No era una habitación muy grande, rodeada de estantes llenos de archivadores, y por el suelo algunos periódicos y libros. En la habitación se podía notar una atmósfera muy densa, fría y a olor a cigarrillo. En la puerta se podía leer 'Detective Privado', pero sin nombre, en cambio en la mesa llena de papeles, papeles sucios de basura, de un cenicero lleno hasta arriba de colillas y ceniza, algunas plumas, un teléfono y una máquina de escribir, se podía ver un pequeño cartel donde ponía: Detective Batch.

Eran las diez de la noche, si a las once no había llegado nadie se iría, pensaba. Pero llegó alguien, pudo ver la sombra cómo vacilaba un instante antes de abrir, entró la sombra, la cual no podía divisar si era hombre o mujer, pero el perfume le delataba, era una mujer. Mas luego pudo ver el contorno de sus curvas y el sonido de sus tacones al andar mientras se acercaba. No dijo nada, simplemente se quedó allí delante de él, hasta que le dijo que se podía sentar. Entonces la pudo ver mejor, vio una cara bonita, fina, pero triste, con unas pestañas largas y unos ojos negros, sus labios, rojos pasión que hacía tiempo no habían sonreído. Unas cejas finísimas y una melena rubia y larga, poco ondulada, con un toque final en el pelo. La mujer vestía de una forma que pudo deducir que era una mujer adinerada, así que rápidamente pensó que este caso le podría ir bien, aunque aún no sabía cuál sería el cometido, pero le dio buenas vibraciones, necesitaba dinero, y ella era su oportunidad.


Ka.

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