sábado, 9 de abril de 2011

PANDORA

Todo se derrumbaba. Todo lo que había conocido estaba cambiando ya nada iba a ser igual. Creía que no estaría sola en aquel momento, creía que tendría a alguien a su lado dándole la mano y acompañándola paso a paso aquel camino tan largo que acababa de empezar.

Empezó este viaje en sollozos, prosiguió creyendo aquella utopía de que todo iría bien. Pero pasaron los días, las semanas, los meses y poco a poco notaba en su mente, en su corazón que no, no iba bien. No sabía a dónde ir, a quién acudir, ni qué decir. Estaba perdida, desesperada, ya nada para ella importaba.

Los días cada vez se hacían más largos, las noches más cortas, cada llamada creía que era un consuelo, cada mensaje una bendición, pero no, no llegaba nada, sola se quedó.

Aún no ha cruzado ni la mitad del camino, aún sigue por un cuarto de él, o ni siquiera eso. Anda sola, con música en su mente, tarareando y cantando en silencio. Ya nada le sirve, ni siquiera aquellos sueños que le mantenían, pues todo es nada, esperanza es olvido, felicidad es tristeza, sonrisas se convierten en lágrimas, todo a empezado a metamorfosearse, todo menos ella.



Ka.


1 comentario:

_lespoesiesmortes_ dijo...
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