sábado, 12 de junio de 2010

Mil maneras de estudiar


Empiezas sacando tus apuntes y demás. Lo organizas en el escritorio y luego te planteas por dónde vas a empezar; por el principio ¡por dónde si no!
Al principio estás sentada en la silla delante del escritorio con las hojas encima de la mesa. Poco a poco tu postura va cambiando, y pones las piernas en forma de cruz, como si fueras a hacer yoga.
Luego, cansada ya de la misma postura pones los pies encima de la mesa o incluso sobre la cama. En el momento más desficioso decides levantarte, y lo primero que ves es la cama; decides estudiar encima ella, ¡ahí va el problema!
Notas la comodidad y una fuerza sobrenatural te hace que te acuestes, y es cuando empizas a adormecerte, ¡malo! Decides levantarte (si no es que te hayas adormido ya), pero los más fuertes nos levantamos, y decidimos volver a la silla de tortura de la inquisición.
Otra vez vuelve a empezar el cliclo desde cero, hasta que decides sentarte encima la mesa, luego te incomoda y te paras a pensar qué te ha conducido llegar hasta aquí. Y es cuando una decide hacer una pequeña redacción de las mil y una posturas que una hace para estudiar, por no omitir las mil veces que una se levanta a mirar por el balcón quién grita, quién pasa, quién habla, o simplemente para ver que existe más mundo más allá de tus hojas y letra.

10.6.2010
19:34h

Ka.

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